REHABILITACION DEL EQUILIBRIO /

INESTABILIDAD DE LA POSTURA Y LA MARCHA

¿Qué es y por que se produce la inestabilidad?

Una postura y una marcha correctas dependen de la información que sobre nuestro propio movimiento y el de nuestro entorno obtienen tres grandes sistemas sensoriales: el aparato vestibular (la parte del oído interno encargada del equilibrio), la visión, y la información que se captura a través de la posición de músculos y las articulaciones, junto a la sensibilidad de la planta del pie. La estabilidad en la postura y la marcha dependen de la normal función de estas tres grandes fuentes de información junto a una correcta integración y comparación de la información obtenida a nivel de los centros de análisis cerebrales. Alteraciones a nivel de cualquiera de los tres sistemas, al igual que fallos a nivel cerebral, van a ser causa de inestabilidad. Sin embargo la mayoría de los casos de inestabilidad tienen su origen a nivel del sistema vestibular, en el oído interno, bien de forma directa, por un fallo en la capacidad de "sentir el movimiento", o secundaria, cuando ante una asimetría entre la información que llega de un oído y otro, se genera una situación de incongruencia que el cerebro no es capaz de integrar con la obtenida por la visión y el sistema osteomuscular, es lo que llamamos descompensación central. La mayoría de los cuadros vertiginosos, descritos en otros apartados, desencadenan durante la fase aguda o tras la misma, diferentes grados de inestabilidad residual que en ocasiones producen más molestias que la propia fase aguda

¿Qué síntomas produce la inestabilidad?

Cuando tenemos un problema de inestabilidad la sintomatología es en muchos casos difícil de explicar y más aún, difícil de entender por los que nos rodean. Los casos severos de inestabilidad generan un alto grado de incapacidad y son fácilmente reconocibles por la alteración de la postura del enfermo: separación de los pies aumentando la base de apoyo, marcha titubeante, búsqueda constante de seguridad caminando junto a paredes o tocando muebles, tendencia a elevar poco los pies al caminar... Son también casos severos y alarmantes los asociados a enfermedades neurológicas de mayor gravedad como las neuropatías degenerativas, los problemas isquémicos o el Parkinson. Sin embargo, en estos casos otras alteraciones asociadas hacen relativamente fácil diferenciarlos de las enfermedades de menor gravedad con origen en el oído interno. Los diferentes grados de alteración producen distintos niveles de incapacidad, desde formas severas descritas anteriormente, hasta formas leves imperceptibles por las personas que conviven con el paciente pero que pueden suponer una importante merma en la calidad de vida de este. La perdida de la estabilidad normal genera un alto grado de inseguridad que obliga al paciente a cambiar sus hábitos, reduciendo sus actividades normales o realizándolas con incomodidad. Los pacientes refieren dificultad para mantener la postura de una forma cómoda y les resulta incómodo caminar en espacios con mucha gente o en grandes superficies comerciales. Perciben sensaciones desagradables ante estímulos previamente insignificantes como cambios de luz ambiental, determinados patrones de colores y formas en papeles pintados o decoración mural. En muchas ocasiones se sienten incapaces de conducir su vehículo como la hacían antes, en particular al adelantar o ser adelantados por otros vehículos y al atravesar túneles. Es muy frecuente encontrar diferentes grados de ansiedad y/o depresión asociados y las bajas laborales por estos síntomas pueden ser prolongadas.

¿Cómo diagnosticamos la inestabilidad?

Un estudio del equilibrio mediante posturografía dinámica, una valoración de la audición mediante audiometría tonal clínica, y una medición de la función vestibular mediante videonistagmografía y test de impulso cefálico nos permitirá detectar el origen de la enfermedad. En concreto el estudio mediante posturografía dinámica computarizada es el único test objetivo que nos permite identificar la inestabilidad, localizar su origen, y diseñar programas de rehabilitación para resolver el problema.

¿Cómo tratamos una inestabilidad crónica?

La base del tratamiento de la inestabilidad crónica es conseguir la activación de la parte del sistema nervioso que ha dejado de hacer su función a nivel del oído y del cerebro o, en el caso de que la lesión producida lo impida, el desarrollo de formas de trabajo alternativas que resuelvan el problema. La forma de conseguirlo comienza por la actividad física. Cuanto más nos movamos, a pesar de que nos sintamos incómodos, más activaremos el sistema del equilibrio y más rápida será la recuperación. Existen programas de ejercicios que el paciente puede realizar en su domicilio favoreciendo su recuperación, y para acelerar este proceso contamos con programas de rehabilitación en la clínica, guiados por nuestros rehabilitadores, en los que combinamos ejercicios de marcha, estimulación optocinética y entrenamiento en posturografía dinámica computarizada. Los protocolos de rehabilitación se realizan a lo largo de semanas consiguiendo finalmente la reincorporación del paciente a su vida normal.

ALTUNA & SAGA 2013 | Policlínica Gipuzkoa, Paseo Miramón 174 20014 Donostia San Sebastián | Teléfono Consulta : 943 000 928
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